1 de mayo en el Tercer Reich

El Primero de Mayo se ha conocido principalmente como una fiesta comunista, divorciada del significado que tenía para nuestros antepasados cuando se celebraba como Beltane. Los comunistas se apropiaron de lo que siempre había sido un día sagrado del pueblo europeo, un día en el que no trabajaban y lo convirtieron en un día de fiesta materialista y secular, carente de todo significado real. Los nacionalsocialistas, en lugar de prohibir el primer día de mayo, lo abrazaron celebrando el día del trabajo y de los trabajadores en el Reich alemán.

La organización de las celebraciones del Primero de Mayo, comenzaron justo después de llegar al poder en 1933. El Reich pudo ganar el apoyo de la “sal de la tierra” en Alemania, defendiendo su causa. Había fuegos artificiales, un espectáculo aéreo en Berlín, con canciones que elogiaban la labor y por supuesto, los discursos de Hitler que honraban al trabajador alemán como un gran patriota y la columna vertebral de la nación. El “Berliner Morgenpost” que era un periódico de izquierdas, elogió a los nacionalsocialistas por sus festividades del Primero de Mayo.

El Reich del trabajo no trataba de establecer a la clase obrera contra los dueños de las empresas. Por el contrario, buscaron construir un pueblo unificado y eliminar la hostilidad de clase. Los nacionalsocialistas tenían un concepto de Volksgemeinschaft, que significa “comunidad popular”, donde el alma racial unificaba a todas las personas alemanas, conectadas por la “sangre y el suelo”, creando algo similar a un “macro organismo”.

El Nacionalsocialismo salvó las brechas que dividían a los alemanes, en lugar de combatir incesantemente entre sí en un paradigma artificial, con entre “izquierdistas” y “derechistas”. Mostró a los alemanes y al mundo que el capitalismo y el comunismo son simplemente dos lados de la misma moneda judía.

En la actualidad los pueblos blancos han sido corrompidos totalmente por un espíritu materialista y han eliminado la conexión espiritual que debía unirlos entre ellos como individuos y con la tierra como colectividad. De esta forma se han convertido en un botín fácil de conquistar. Por ellos es imperativo poner fin al control que nuestros enemigos mantienen so solamente sobre nuestras políticas sino también sobre nuestra cultura y dentro de ella, especialmente los que deberían ser nuestros días sagrados.

Por ello, mirando la historia para inspirarnos en ella, en el convencimiento de que esa es la forma de construir un futuro sobre una base sólida, transcribimos hoy, 1 de mayo de 2017, las palabras que el Führer pronunciara el 1 de mayo de 1923.

1 DE MAYO DE, 1923DISCURSO DE ADOLF HITLER.

“Si el primero de mayo se ha de trasladar de acuerdo con su verdadero significado de la vida de la naturaleza a la vida de los pueblos, entonces debe simbolizar la renovación del cuerpo de un pueblo que ha caído en la senilidad. Y en la vida de los pueblos senilidad significa internacionalismo.
¿Qué nace de la senilidad? Nada, nada en absoluto. Todo lo que en la civilización humana tiene valor real, que no surgió de internacionalismo; brotó del alma de un solo pueblo. Cuando los pueblos han perdido su vigor creativo, entonces se convierten internacionales. En todas partes, cuando la incapacidad intelectual surge en la vida de los pueblos, aparece el internacionalismo. Y no es casualidad que el promotor de este elenco de pensamiento es un pueblo que a su vez puede presumir de no contar con ninguna fuerza creativa verdadera: el pueblo judío…
Así el primero de mayo debe ser más una exaltación de la voluntad creadora nacional frente a la concepción de la desintegración internacional, de la liberación del espíritu de la nación y de sus perspectivas económicas de la infección del internacionalismo. Es decir, en último término, la cuestión de la restauración de la salud de los pueblos… y surge la pregunta: ¿Está la encina alemana destinada a ver otra primavera? Y ahí es donde comienza la misión de nuestro Movimiento. Tenemos la fuerza para conquistar lo que el otoño ha lanzado sobre nosotros. Nuestra voluntad es ser nacionalsocialistas – no nacionalistas en el sentido actual de la palabra – no nacionalistas a medias. ¡Somos fanáticos nacionalsocialistas, no bailarines en la cuerda floja de la moderación!

Hay tres palabras que muchos usan simplemente como frases hechas: Amor, Fe y Esperanza. Nosotros los nacionalsocialistas deseamos amar a nuestra Patria, deseamos enseñar a amar, a amar celosamente, el amor por sí mismo y sin tolerar ningún otro ídolo de pie a su lado. Sabemos de un solo interés y es el interés de nuestro pueblo. Somos fanáticos en nuestro amor por nuestro pueblo, y estamos ansiosos de que los llamados gobiernos nacionales sean conscientes de este hecho. Podemos ser tan fieles como un perro con aquellos que comparten nuestra sinceridad, pero vamos a seguir con odio al hombre que cree que puede jugarnos malas pasadas con este amor nuestro. No podemos ir con los gobiernos que usan dos maneras a la vez, que entrecierran los ojos, tanto hacia la derecha como hacia la izquierda. Lo nuestro es muy sencillo: debe ser el amor o el odio.
Tenemos fe en los derechos de nuestro pueblo, los derechos que han existido desde tiempo inmemorial. Protestamos en contra de la opinión de que todas las demás naciones deben tener derechos y nosotros no tenemos ninguno. Tenemos que aprender a tener una fe ciega en los derechos de nuestro pueblo, en la necesidad de dedicarnos enteramente al servicio de estos derechos; debemos hacer nuestra la fe en que la victoria poco a poco se nos concederá, solamente si somos lo suficientemente fanáticos. Y a partir de este amor y de esta fe emerge para nosotros la idea de esperanza. Cuando los demás dudan del futuro de Alemania, nosotros no tenemos ninguna duda. Tenemos la esperanza y la fe de que Alemania debe volver y volverá a ser grande y poderosa.
Tenemos tanto la esperanza como la fe de que llegará el día en el que Alemania se extenderá desde Koenigsberg a Estrasburgo, y de Hamburgo a Viena.

Tenemos fe de que algún día el cielo traerá a los alemanes un Reich sobre el cual no habrá ninguna estrella soviética, ninguna estrella de David judía, pero por encima de ese Reich allí estará el símbolo de trabajo alemán, la svástica. Y eso significará que el primero de mayo ha llegado realmente”.

 

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