Las noticias falsas

Hay un tópico que dice que la primera víctima de la guerra es la verdad. Yo también lo creo. Las guerras e incluso antes de las mismas, crearon una gran escuela de manipuladores que transformaban o inventaban noticias o acontecimientos para engrescar a los futuros combatientes y que luchasen contra un enemigo demoníaco. Por lo tanto las noticias falsas que se ocultan como noticias verdaderas no son, tristemente, algo nuevo.

Siguiendo con esto, en la primavera de 1917, algunos de los periódicos más influyentes de UK publicaron una historia horrible, que ha sido denominada “la falsedad maestra” y que por fin se sabe de dónde vino. En esa época, Inglaterra trataba de poner a China del lado de los aliados. En Febrero apareció una historia en el periódico chino en inglés “North China Daily News”, que decía que las tropas del Kaiser “extraían glicerina de los cuerpos de los soldados muertos”. Los rumores sobre la manipulación de cadáveres estaba ya en circulación desde 1915, pero no se habían presentado como hechos en ningún medio oficial.

Eso cambió en Abril cuando el “Times” y el “Daily Mail” publicaron historias de fuentes anónimas, que decían que habían visitado el “Kadaververwertungsanstalt” o “fábrica de utilización de cadáveres”. El “Times” publicó esa historia bajo el titular “Los Alemanes y sus muertos”, atribuyendo la noticia a dos fuentes: un periódico belga publicado en Inglaterra y una historia que originalmente apareció en un periódico alemán, el “Berliner Lokal-Anzeiger” del 10 de Abril de 1917. El artículo alemán escrito por el periodista Karl Rosner, describía un olor desagradable “como si estuviesen quemando cal”, cuando pasaba por delante de la “Kadaververwertungsanstalt”. El amigo Rosner utilizaba la palabra cadáver, que en alemán se refiere al cuerpo de animales como caballos o mulas, no cuerpos humanos.

Más tarde, el “Times” publicó un artículo más largo de una fuente anónima belga que describía con todo detalle como los cuerpos eran procesados. Incluso la revista “Punch” publicó una historia fantasmagórica con el titular “Carne de cañón y después”. El gobierno alemán protestó contra esa barbaridades “repugnantes y ridículas”. Pero sus protestas quedaron ahogadas frente a las expresiones públicas de horror del embajador chino. Como consecuencia, China declaró la guerra a Alemania el 14 de Agosto de 1917. Sin embargo, hasta ahora nadie había podido descubrir pruebas concluyentes que indicasen quien había creado esa historia horrible y quién autorizó la transformación de un rumor falso en un “hecho” real.

Fue en 1925 que Sir Austen Chamberlain admitió, en un documento de la Cámara de los Comunes, que “no había ningún fundamento” a lo que él llamó “ese informe falso”. En ese mismo año, el miembro conservador del parlamento, John Charteris, que sirvió como jefe de inteligencia, admitió durante un periplo de conferencias en los USA, que él inventó la historia. El “New York Times” reveló como Charteris dijo que había manipulado fotografías de un par de fotos que portaban unos prisioneros alemanes. Una mostraba un tren cargando caballos muertos, y la otra mostrando un tren cargando soldados muertos para ser enterrados. La foto de los caballos muertos tenía la palabra “cadáver” en alemán, escrita sobre la misma y Charteris dijo que “había traspasado la foto de los soldados muertos y la foto manipulada resultante la había mandado al periódico chino en Shangai”.

A su regreso a UK, Charteris negó que había hecho algo así. Desde entonces, nadie fue capaz de descubrir las fotos u otra prueba clara que probase que los servicios de inteligencia estaban conchabados con la prensa para promover la mentira de la fábrica de cadáveres. Una de las fotos utilizadas por Charteris se puede ver en los archivos del “National Archives” del “Foreign Office”. La foto data del 17 de Septiembre de 1917 y muestra claramente los cuerpos de los soldados alemanes, envueltos, depositados en el tren tras la primera línea, tal como Charteris lo describió en 1925. La carta que acompaña a la foto es de un oficial de inteligencia en Whitehall, y la dirige al Director de Información del Gobierno, teniente coronel John Buchan, autor de “Los 39 Escalones”. La carta del MI7, la unidad de propaganda militar, ofrece a la Oficina de Guerra “una fotografía de Kadavers (usan el término alemán), dirigida al general Charteris para uso propagandístico”. Pero las mentiras tiene sus consecuencias.

En 1917 el MI7 empleaba a 13 oficiales y 25 escritores pagados, algunos de los cuales se presentaban como “corresponsales especiales” para los periódicos nacionales. Uno de los agentes más preparados fue el mayor Hugh Pollard, que combinaba su trabajo en el departamento de propaganda con el puesto de “corresponsal especial” para el “Daily Express”. Tras la guerra, Pollard confesó su papel como difusor de la mentira de la fábrica de cadáveres a su sobrino Ivor Montague. Escribiendo en 1970, Montague indicó que “nos reímos con su brillantez cuando no dijo que su departamento había lanzado la noticia de la fábrica de muertos alemana, y cómo los “hunos” habían usado la gran cantidad de bajas en las trincheras para hacer jabón y margarina”. Durante los años 30, los socialistas nacionales usaron esta mentira como prueba de cómo mentían los ingleses.

Con datos y situaciones reales como estas, tenemos libertad para pensar en cómo nos han podido engañar oficialmente en multitud de asuntos históricos que en realidad o no sucedieron o sucedieron de una forma completamente distinta a la realidad, desde el 11/S, la guerra de Irak, la llegada a la Luna o lo que cualquiera quiera pensar. El campo es amplio…

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